Guillermo Randle, SJ

Desde el discernimiento de espíritus. Una fenomenología teológica.

Un testimonio como el de Carlos de Foucauld tiene mucho que decirnos para saber responder sin angustia, y sí con ánimo y fortaleza, a las exigencias del mundo de hoy, en el cual, para los angustiados: el Espíritu ha quedado estático en determinados hechos del pasado de la historia, y para los animosos como Carlos: Éste está y obra- porque no puede menos que ser Hacedor- “aunque (el angustiado) claramente no lo sienta” ( EE 320,2).

En otras palabras, en un momento en que parece, a veces, que los primeros oponen el anuncio explícito del evangelio al diálogo con la religión y la cultura de otros, -sobre todo con el Islam- tan caro a Carlos de Foucauld- su testimonio se convierte en una preciosa prueba de ánimo, de fortaleza, de apertura a la acción del Señor, y de búsqueda de su voluntad, fundada sobre una fuerte experiencia humana y espiritual.